
Análisis técnico de las acciones de Bayer
Y para el cuarto análisis, toca dejar nuestro mercado a un lado y salir fuera para mirar hacia otros valores. En esta ocasión, me quedo en Alemania y pongo el punto de mira sobre Bayer. Vamos a observar con ello si merece la pena en estos instantes o debemos tener prudencia.
Me fijo en su gráfico y en él se puede ver cómo el desplazamiento bajista actual continúa estando en vigor, lo cual nos indica que debemos seguir siendo prudentes; hay que ver muy bien hasta dónde puede llegar. Debido a ello, el precio sigue peleando por no marcar una pérdida definitiva de la media de 200 períodos en gráfico semanal. Recordad que ver ese movimiento sería una señal clara de debilidad.
Otro detalle a destacar es que las medias de 40 y 100 períodos en gráfico semanal siguen por debajo de la cotización de Bayer. Esto reafirma que la tendencia es alcista en el medio y largo plazo.
Estrategias de inversión sobre Bayer en bolsa
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Por la parte de arriba: Nos vamos a fijar directamente en la zona de los 41,77 €. Solo si consigue situarse por encima, activaría fuerza rompiendo los máximos del pasado mes de abril y el valor podría buscar el nivel de los 43,50 € como siguiente objetivo al alza.
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Por la parte baja: No debería perder el nivel de los 35,89 €, ya que ese movimiento activaría la debilidad al romper los mínimos de abril y la cotización se colocaría por debajo de la media de 200 períodos en gráfico semanal. Si es así, debería continuar goteando a la baja para mirar hacia la media de 40 períodos, que tenemos pasando ahora sobre los 34,88 €.
Nota técnica: Aunque me adelanto, si esa media es también perdida, las acciones de Bayer deberían mirar hacia la zona de los 33 € como siguiente objetivo bajista.
Grafico semanal analizado sobre las acciones de Bayer

Bayer es de esas compañías que llevan tanto tiempo existiendo que casi forman parte del paisaje industrial mundial. No es una empresa de un solo producto ni de un solo sector. Está en medicamentos, en salud, en agricultura… cosas muy distintas, pero todas bastante esenciales.
Durante años fue vista como un gigante sólido, de esos que hacen su trabajo sin demasiado ruido. Medicamentos conocidos, productos sanitarios, soluciones para el campo… un negocio muy ligado a necesidades reales, no a modas pasajeras. Y además con presencia en prácticamente todo el mundo.
A mí siempre me ha parecido curioso que combine dos ámbitos tan diferentes como la farmacia y la agricultura. Por un lado desarrolla tratamientos para personas y, por otro, productos y tecnología para producir alimentos. En el fondo, ambos tienen algo en común: son sectores donde la demanda no desaparece porque están ligados a necesidades básicas.
El gran punto de inflexión llegó cuando compró Monsanto. Sobre el papel parecía una jugada para convertirse en líder absoluto en agricultura, pero la operación salió mucho más cara de lo esperado en términos legales y reputacionales. A partir de ahí empezaron los problemas y la imagen de la compañía cambió bastante.
Desde entonces da la sensación de que arrastra una especie de mochila pesada. El negocio sigue funcionando, los productos siguen siendo necesarios, pero el mercado la mira con más cautela. No es lo mismo una empresa sin grandes frentes abiertos que otra con incertidumbres a largo plazo.
Además, tanto la investigación farmacéutica como la agrícola requieren inversiones enormes y mucha paciencia. Desarrollar un medicamento o una nueva solución para el campo puede llevar años, sin garantía de éxito. No es un negocio de resultados rápidos ni predecibles.
Cuando pienso en Bayer, lo que veo es un gigante que sigue teniendo un papel importante en sectores clave, pero que atraviesa una etapa en la que necesita recuperar confianza. No parece una empresa en declive, pero tampoco transmite la tranquilidad de otras épocas.
En el fondo es una de esas compañías que dependen mucho de que el mercado vuelva a creer en su historia. Porque lo que hace sigue siendo necesario, incluso imprescindible en muchos casos. La cuestión es si conseguirá dejar atrás todo lo que ha pesado sobre ella en los últimos años.
Y muchas veces, en empresas tan grandes, el problema no es lo que pueden llegar a hacer, sino el tiempo que tardan en demostrar que siguen siendo las mismas de antes.
Llevo en los mercados desde hace mas de 20 años y he vivido varias crisis financieras, las cuales de todas se aprende. Mi mejor cualidad en los mercados es la paciencia. Sin ella, no seguiría en este mundo. Asesor fiscal y financiero.
