
Análisis técnico de las acciones de Grifols
No tenemos cambios significativos sobre las acciones de Grifols, y es que en el gráfico se puede ver cómo no están marcando fuerza y mantienen estructura bajista. Si vamos a tener en cuenta que continúan respetando los mínimos del pasado mes de marzo de este año 2026, por lo que es una señal importante y es que son toda la clave ahora mismo por la parte baja.
En cuanto a las medias de 40, 100 y 200 períodos en gráfico semanal, continúan por encima del precio. Por lo tanto, se reafirma como bajista la tendencia actual en todos los plazos.
Estrategias de inversión sobre Grifols en bolsa
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Por la parte de arriba: Si consigue situarse de nuevo por encima del nivel de los 9,65 € (máximos del pasado mes de abril), podría comenzar a recuperar posiciones y mirar hacia la zona de los 10,06 €. Sobre ella tenemos pasando la media de 100 períodos, y nos debería hacer de fuerte resistencia a su visita. Si no fuera así y la recupera, podría mirar hacia la zona de los 10,45 – 10.57 € como siguiente objetivo alcista sobre las acciones de Grifols. Sobre ella, tenemos pasando la directriz bajista que viene desde el mes de julio del año 2025 y pasa la media de 200 periodos, por lo que es muy importante como resistencia.
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Por la parte baja: No deberíamos ver una pérdida del nivel de los 8,43 €, ya que ese movimiento activaría de nuevo debilidad sobre Grifols (rompería los mínimos del pasado mes de marzo de este año 2026) y debería continuar goteando a la baja para mirar hacia el nivel de los 8 € como siguiente objetivo bajista. Ahí tendremos que ver muy bien qué hace la cotización de Grifols a su visita.
Grafico semanal analizado sobre las acciones de Grifols

Grifols no es la típica farmacéutica que vive de vender medicamentos conocidos al gran público. Su negocio es bastante más específico y, en cierto modo, más invisible. Está centrado en productos derivados del plasma sanguíneo, algo que no se ve en el día a día pero que es fundamental para muchos tratamientos médicos.
La compañía nació en España hace décadas como un negocio familiar ligado al ámbito sanitario, y con el tiempo fue especializándose en este nicho tan concreto. Poco a poco fue creciendo hasta convertirse en uno de los grandes actores mundiales en plasma, con presencia especialmente fuerte en Estados Unidos.
A mí siempre me ha parecido un sector curioso porque depende de algo muy básico: las donaciones de sangre. Sin plasma, no hay producto. Eso obliga a tener una red enorme de centros de recogida, procesamiento y distribución, algo que no es fácil de replicar y que crea barreras de entrada importantes.
Durante años fue vista como una historia de crecimiento bastante sólida. Demanda estructural, posición relevante a nivel global y un negocio sanitario que, en teoría, no depende demasiado del ciclo económico. Pero en los últimos tiempos las cosas se han complicado bastante.
Entre deuda elevada, dudas del mercado y episodios de volatilidad muy fuerte en bolsa, la percepción de la compañía ha cambiado. Ya no se ve solo como una empresa sanitaria estable, sino también como una historia con bastante incertidumbre financiera. Y eso pesa mucho en cómo la valora el mercado.
Cuando miro Grifols, lo que veo es una mezcla extraña de negocio defensivo y situación delicada. Por un lado, la demanda de sus productos sigue existiendo porque son necesarios. Por otro, el equilibrio financiero y la confianza de los inversores se han convertido en factores clave.
También transmite esa sensación de empresa que depende mucho de recuperar credibilidad. Cuando el mercado duda, no basta con que el negocio funcione; hace falta demostrarlo con números y con estabilidad.
En el fondo representa bastante bien cómo una compañía puede pasar de ser vista como apuesta tranquila a convertirse en algo mucho más discutido en muy poco tiempo. El negocio sigue ahí, pero la narrativa cambia.
Y quizá por eso genera tanto interés: porque combina un sector con barreras de entrada muy fuertes con una situación que obliga a estar muy pendiente de cómo evoluciona todo. No es una historia sencilla, pero desde luego tampoco aburrida.
Llevo en los mercados desde hace mas de 20 años y he vivido varias crisis financieras, las cuales de todas se aprende. Mi mejor cualidad en los mercados es la paciencia. Sin ella, no seguiría en este mundo. Asesor fiscal y financiero.
